Nosotros puede ser que especulemos, ……pero generamos fuentes de empleo.


Tres (03) de enero de 2011, salgo a la calle a realizar algunas diligencias rezagadas del año viejo, el comercio apenas se repone del frenesí de las compras que todos los venezolanos acostumbramos dejar para último momento, me detengo en una tienda de accesorios para vehículos en busca de una antena para radio, y justo en la entrada observo un volante para vehículo con precio marcado en Bs.450,00, sin embargo, para cerciorarme consulto con la joven dependiente quien rauda y veloz, toma el teléfono para consultar al dueño del establecimiento y este le ordena remarcar el precio del susodicho volante en Bs. 650,00, es decir, por arte de magia o sortilegio, se aumenta el precio de esta mercancía casi un cincuenta por ciento, del susto y la impresión salí disparado del local, sin siquiera preguntar por la antena para el carro.

Continúo mi infructuosa búsqueda en otros expendios y comerciales que abrieron sus puertas, y nada que aparece la bendita antena, buena parte de las tiendas permanecen cerradas, alguien me comenta que la mayoría de los comerciantes están abocados a reajustar los precios de sus mercancías, debido a la “devaluación” anunciada por el gobierno el 31 de diciembre.

Frases hechas como Libre empresa, libre mercado, libre comercio, abusos idiomáticos sobre el cual reposan las aberrantes prácticas de los dueños del capital en desmedro de las mayorías. Semanas atrás en la cola de un banco, en amena conversación, refería un joven empresario sobre su “habilidad para las inversiones y los negocios”, contando con lujo de detalles como recientemente había adquirido un inmueble en la península de Paraguanà y que pasados apenas tres meses,  su inversión se había revalorizado en un cuarenta por ciento, ¿arte magia o sortilegio?, nada que ver, simple y pura especulación.

Ni hablar de los vehículos usados, en nuestro país se revalorizan de acuerdo con el modelo, entre más viejos más costosos y no son de colección, ni hablar de los cero kilómetros, compiten en su precio con el de las viviendas, y duplican su valor en comparación con países vecinos como Colombia o Brasil, ¿arte magia o sortilegio? nada que ver compatriota, simple y pura especulación.

Punto aparte merecen el re-marcaje de precios en rubros como medicamentos y artículos para el aseo personal que observamos impotentes en conocidas franquicias y cadenas de farmacias. Hoy vemos con tristeza y mucha arrechera, como la ropa que costo sangre, sudor y lágrimas, en los almacenes y los C.C ahora llamados Mall, a buena parte de la familia venezolana durante la pasada navidad, en este momento es rematada en el casco central de Maracaibo al pregón de todo a 30 en el medio de las calles más calientes a los alrededores del famoso callejón de los pobres.

Vivimos en medio y a merced de la más desfachatada visión mercantilista y donde el afán por el lucro supera hasta lo inimaginable, y lamentablemente supera también la capacidad de acción del propio gobierno.

 

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Acerca de Evy Ferrer

Poeta, Músico y Trovador
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