¡Arriba el colesterol! Parte III


Del primer golpe.

Verdaderamente profusa, resulta la oferta callejera de los consagrados pastelitos maracuchos para saciar el hambre de las primeras horas del día. Desde el pregonero ambulante con sus coloridos baldes repletos de los llamados “gatelitos o aciditos”, hasta los populosos expendios de los que abundan en distintos puntos de nuestra ciudad, con pintorescos nombres como Pastelitos Ewar, Pipo, Wiliam, El goloso, Cotorrera o Monserrate, hasta las ventas “caseras” que exponen su mercancía en las aceras o dentro de las viviendas, utilizando un curioso “calentador” el cual exhiben con un bombillo de luz amarilla dentro.

No exagero si afirmo, que difícilmente pueda encontrarse alguna comunidad de nuestra ciudad que no cuente con una venta de pastelitos mañaneros, muchas de las cuales agregan al menú, el combo completo de fritangas, es decir, la empanada, la mandoca, y los tequeños.

Sobre los rellenos del pastelito elaborado con harina de trigo, además de los tradicionales de papa y queso, pollo y carne molida, destaca uno con sabor a pizza, y el llamado pastelón, llamado así porque triplica el tamaño de pastelito original.

Continuará…

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Acerca de Evy Ferrer

Poeta, Músico y Trovador
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